COLUMNA DE OPINIÓN
Últimamente, en La Paz se ha puesto de moda una palabra: revitalización. Y claro, todos queremos una ciudad más verde, más amigable, más caminable. Pero ojo, una cosa es revitalizar y otra muy distinta es gastar sin ton ni son, y ponerle moño a un problema estructural sin resolverlo.
Porque si de prioridades se trata, la gestión municipal parece estar en otra sintonía. Hay zonas enteras que claman por muros de contención, calles que se deshacen con la primera lluvia… y mientras tanto, ¿en qué se va la plata? En una ciclovía ilustrativa de la improvisación, un letrero monumental y en el anuncio de una próxima intervención en el Prado, que genera más dudas que certezas. El Prado es una cara importante de La Paz, pero la planificación urbana nos obliga a mirar más allá de lo evidente y sin duda alguna, preservar la vida y el patrimonio de nuestra población, no sólo es importante, es urgente.
Hablemos
con nombre y monto:
La Paz debe despertar de la catalepsia en la cual se ha subsumido. Requerimos resucitarla a través de una reingeniería financiera, no puede ser una agencia de empleos para devolución de favores de campaña. La plata debe llegar a la gente, a las zonas y resolver las necesidades reales. Les adjunto el cuadro de los análisis de laboratorio del GAMLP para que los doctores que me lean, puedan diagnosticar la solución y quien sabe coincidir con la mía:
Pero volviendo al tema, no basta con pintura y bancas nuevas para considerar cumplido el objetivo de “revitalización”, se necesita un proyecto integral que considere drenaje, seguridad, accesibilidad y mantenimiento permanente.
Mientras tanto, las zonas que sí están en riesgo, las que sufren deslizamientos, grietas y filtraciones, siguen esperando. Y no desde ayer. Desde hace años. Los vecinos ya no piden embellecimiento, piden prevención de riesgos. Piden obras que no se vean lindas en fotos, pero que salven vidas y den seguridad. Y eso no puede seguir postergado.
Porque la prevención no luce en las fotos, pero salva vidas. Y aunque puede no genera likes, genera tranquilidad. Por eso, se debe asignar los recursos PÚBLICOS donde verdaderamente se los necesita. Tener prioridades claras, planificación seria y sobre todo, una gestión que sepa que gobernar es primero conocer su territorio y gente, sus necesidades y tener un equipo con capacidad técnica, profesional y vocación de servicio. Se trata de proteger y cuidar con responsabilidad y FIRMEZA. SE TRATA DE PONER ORDEN. DE MOSTRAR EL CAMINO. Como mamá, me ha tocado muchas veces decir ¡NO! a pedidos de mis hijos. Ese ¡NO! les ha dado límites, orden y seguridad. Tres aspectos que La Paz necesita para retomar el camino del liderazgo en Bolivia.